El tratamiento de la violencia sexual como objeto de sensacionalismo en los medios de comunicación, provoca secuelas psicológicas en las víctimas y agrava la problemática hacia el entorno familiar.
Los hechos de violencia sexual dejaron de significar una problemática dentro de la sociedad, para convertirse en anzuelo de varios medios de comunicación por lograr un alto rating.
Expertos en temas del tratamiento de la noticia, la defensa de los derechos humanos y de salud, consideran que el manejo de la violencia sexual como objeto de sensacionalismo, específicamente en víctimas menores de edad, les causa más daños y efectos que el mismo hecho, al igual que a su entorno familiar.
Según datos de organizaciones internacionales en salud ofrecidos por la organización IPAS – Bolivia (Protegiendo la salud de las mujeres, promoviendo el respeto a sus derechos reproductivos), los índices de crímenes sexuales promedian los 12 millones al año a nivel mundial pues siete de cada 10 mujeres sufren algún tipo de violencia sexual en los diferentes ámbitos en el que se relacionan. En Latinoamérica y el Caribe entre 25 al 60 % han sufrido abuso sexual por sus parejas.
En Bolivia, existen más de 14.000 casos de violencia sexual al año; de cada 100 casos de violencia reportados, 68 corresponden a violencia física, 30 a violencia psicológica y 2 a violencia sexual; estos últimos no tienen trato especial, la mayoría queda registrado como hematomas, y de esos mismos una gran parte derivan en embarazos no deseados y mortalidad materna infantil.
Según la percepción de la doctora Malena Morales, Representante y Coordinadora de IPAS - Bolivia, los casos de violencia sexual han existido siempre, y no es porque las cifras estén en aumento, sino que cada vez son más las mujeres que se animan a denunciarlo.
Sin embargo, estos hechos no tienen el tratamiento especial de las autoridades competentes ni las sanciones correspondientes a los agresores, manifestó Morales. Es por ello que recientemente, se organizó una Comisión contra la violencia sexual compuesta por representantes del área de salud y justicia, quienes firmaron una carta de acuerdo para procurar que las leyes contra la violencia sexual se implementen, que haya una agilización del sistema judicial para que los casos de denuncias que llegan a la Corte de justicia tengan una sentencia, dijo.
Asimismo, se refirió a que el tema de violencia sexual sea tratado como un problema de salud pública, para lo cual se debe promover la ley contra la violencia intrafamiliar, donde están inmersos el maltrato y la violencia sexual, para que las sanciones sean más ejemplarizadoras, cuyo alcance llegue a la violencia dentro del matrimonio y la vida conyugal, la misma que en la actualidad no esta estipulada como delito, para que de esa forma reduzcan los casos de violencia.
Acotó que existen consecuencias de factor físico salud y psicológico que afectan en muchas ocasiones de por vida a las víctimas.
Por su parte, Erick Torrico, Comunicador Social y Director del Observatorio Nacional de Medios de Comunicación (Onadem), especialista en temas de tratamiento de la noticia y la información, considera que el tema de violencia sexual está perdiendo la importancia y la atención de la sociedad debido a la dirección sensacionalista que le dan los medios de comunicación.
Torrico indicó que los medios de comunicación juegan un papel muy importante dentro del tratamiento de la violencia sexual como noticia, porque se trata de darle soluciones al problema, no de agravarlos, en especial en los casos donde las víctimas son niñas y adolescentes que sufrieron violaciones, embarazos no deseados, ultrajes, tortura y asesinato productos de la violación.
Existe últimamente una mala explotación del tema de violencia sexual dentro del ámbito informativo en especial del televisivo, éste ultimo adoptó un carácter policial, lo que ocasiona que el tema se convierta en un hecho común e insensible ante los ojos de la sociedad, simplemente es una atracción y más aun cuando existen escenas violentas que no respetan horarios de protección a los menores, siendo lo primordial, la lucha por captar la mayor audiencia posible del receptor con escenas de “primicia”.
No existe restricción ni respeto en la presentación de las víctimas, se exacerba el sentido de las declaraciones, no se consulta las fuentes fidedignas y adecuadas y existe uso de calificativos del caso que son dañinas para las víctimas, sostuvo Torrico.
El modo de hostigamiento a las víctimas de violencia sexual que últimamente adoptaron varios medios de comunicación, ocasiona malestar y efectos en la víctima como el hecho de revivir los momentos de dolor, la estigmatización a la familia, y la censura de la sociedad que van a afectar su salud mental, su dignidad y marcar su vida, aseguró.
Un estudio reciente de Onadem, sobre la cobertura sensacionalista de violencia sexual en los medios de comunicación de prensa escrito y televisivo, determinó que los casos de violencia contra menores de edad acapara entre el 50 al 80 por ciento, según manifestó Sandra Villegas miembro de (Onadem).
Por otro lado, esta la parte legal que se basa en la defensa de los derechos humanos de la víctima y de sus familiares cercanos, los mismos que deben ser respetados por los medios de comunicación, sostuvo el consultor legal de IPAS – Bolivia, Antonio Ochoa.
En caso de tratarse de menores de edad, los hechos de violencia sexual deben en primera instancia reservar nombres y exposición de imágenes y fotografías de las víctimas o la persecución a los padres o familiares más cercanos en busca de datos e información en caso de que la víctima haya fallecido a causa de ese hecho.
fuente: http://www.eldiario.net/noticias/nt080421/4_01scd.php



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